LA PÁGINA DE LOS CUENTOS.   Leave a comment

Existe un mundo en el cual los niños se refugian para sobrevivir a las fealdades de la vida, es producto de su fantasía, de su vitalidad, pero es también fruto de lo que queda de bueno en nosotros adultos, que tenemos un arduo deber: defender ese mundo encantado que para los niños es una fortaleza. Nos viene enseguida a la memoria la historia de “Peter Pan”, el muchacho que no quería crecer, porque aquel adulto que defiende el castillo de los cuentos de hadas a veces puede ser definido “infantil”. El mismo autor de la historia de Peter Pan, de hecho, curiosamente fue considerado una persona incapaz de crecer, justamente por su poética visionaria y desencantada y por su capacidad de saber jugar aun en la edad adulta. Todas tonterías! Quien lucha para defender la fantasía de los niños es un auténtico héroe, y no un niño encapsulado en su infancia. Bienvenidos sean los recuerdos de una infancia feliz, para quien ha sido tan afortunado, pero quien no lleva consigo las preciosas imágenes de una juventud serena, con mas razón aun debe asumir el compromiso de garantizar la felicidad a los niños que merecen ser niños.

Esta es la preciosísima enseñanza de un gran autor del siglo pasado, Bruno Bettelheim, que muestra en los cuentos la clave de lectura del vivir bien, y así como leer historias fantasiosas hace bien a los niños, así tal vez también el alma tibia de los adultos pueda de algún modo despertarse gracias a aquellos personajes que, antes de la aparición de los videocasetes y de los DVDs, todos nosotros habíamos imaginado. Desde Hänsel y Gretel hasta Caperucita Roja, de Cenicienta a Blancanieve y a la Bella Durmiente del Bosque, de los tres chanchitos al patito feo, cada personaje ha dejado una huella en la vida de todos nosotros.

También es verdad que para aprender a afrontar la vida y a superar los obstáculos cotidianos sin evadirlos, el niño, así como el adulto, necesita conocerse a sí mismo y al complejo mundo en el cual vive y en el cual se relaciona. Para esto es necesario impartir una educación que no sea violenta, pero que sea lo más incisiva posible, y esto también puede ser posible gracias a la moral de las fabulas, a la enseñanza de los cuentos mágicos donde el bien vence al mal porque así es como debería ser. Los niños maduran así sus ideas sobre el mundo, dando orden y coherencia a la dimensión interior y aprendiendo a escuchar lo que los rodea. Qué puede servir más que un cuento, que captura la atención, divierte, suscita interés y estimula la atención? Cualquier cuento que sea, transmite mensajes siempre actuales y conserva un significado profundo que pasa a través del corazón y de la mente de los niños… y de los adultos.
Cada historia, por irreal y absurda que sea, trata sobre problemas humanos universales, ofreciendo ejemplos de solución ante las dificultades. El cuento es un sistema de mensajes que los niños captan más allá de todo razonamiento lógico. Los cuentos, respetando la visión mágica de las cosas, alejan las pesadillas inconscientes, aplacan las inquietudes, ayudan a superar las inseguridades y las crisis existenciales, enseñan a aceptar la responsabilidad y a afrontar la vida. Es justo entonces subrayar la importancia fundamental del cuento, la capacidad también de recrearlo nuevamente y de inventarlo ex novo. El cuento desarrolla la creatividad, y crea una barrera en la cual el niño irá siempre a esconderse. Brujas Malvadas, Dragones, Monstruos y Madrastras y Orcos, Sirenas, Hadas y Duendes alados por siglos han acompañado la duermevela de los más chiquitos, y son todavía los personajes que custodian un patrimonio de recursos y promesas: los cuentos son un tesoro de valor inestimable, y representan un punto de referencia para la vida del niño y su relación con los adultos

En las historias para llegar al final feliz hay que seguir un camino a veces difícil, es necesario derrotar al dragón, engañar al lobo, escuchar los consejos del mago y usar la inteligencia. Estas desventuras que el niño afronta junto al protagonista son una invitación a la acción, a desenvolverse con habilidad y activamente en las dificultades. La sana fantasía ayuda a interactuar con la realidad y a aprovechar en el mejor modo los recursos que se tienen a disposición. Por esto mas allá del patrimonio cultural que los cuentos y las fabulas representan, difundir el sentido de las historias de fantasía es un compromiso que debería ser sancionado en la “Carta de los derechos del niño”. La fabula debe partir como una flecha lanzada con inextinguible energía, y dar la vuelta al mundo, atravesar países y ciudades. Cada niño, de cualquier nacionalidad, ya sea que tenga ojos almendrados o la piel oscura como el chocolate, cualquiera sea su religión, tiene el derecho de escuchar un cuento antes de irse a dormir, tiene derecho a vivir en la belleza, tiene derecho a ser un niño.

PINCHA EN LA FOTO Y ENTRARÁS EN UN MUNDO MÁGICO.

publicado enero 12, 2011 por familiabaezafeltrero

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